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Lactancia y gemelaridad



Dr. Luiz Fernando Roehe de Oliveira Velloso
Dra. Marta Elena Fatone de Velloso


"A lo largo de nuestras vidas preservamos unos cuantos recuerdos gratos de nuestra infancia, y saber que ellos están ahí, en nuestra memoria, estimula nuestros sentidos y crea una sensación de agradable plenitud. Algunas de estas evocaciones tienen un carácter muy personal y escurridizo, se revelan tímidamente a través de pequeños detalles que solo tienen significado para nosotros, nos pertenece. Pero como adulto es posible reconocer su origen al mirar el niño muy pequeño."

La lactancia corresponde a este género de experiencias especiales que frecuentan nuestros recuerdos, porque se vincula con rasgos de nuestras primitivas experiencias afectivas. Es la razón de porqué irrumpe, en muchos de nosotros, un raudal de sensaciones tiernas cuando vemos a una madre amamantar a "su bebé". Se nos impone una observación en silencio, respetando el espacio de un acto intimo. En este momento hasta la madre múltiple necesita de privacidad para dar de mamar, prefiere ocuparse de a uno por vez, molesta cualquier intrusión. En este aspecto no encontramos diferencias con otras madres, circunstancia que toma de sorpresa al observador que espera encontrar procedimientos distintos, como el sugerido por el símbolo de Roma: una loba que amamanta simultáneamente a los gemelos fundadores; Rómulo y Remo. Las madres saben, intuitivamente, que se trata de algo más que un acto alimenticio, que necesitan también de tiempo para jugar y disfrutarse mutuamente.

Comparando las experiencias como observadores de lactantes, tanto de gemelos como del bebé simple, convenimos que las diferencias que existen son cuantitativas y obligan a la madre de gemelos a sistematizar el dar de mamar, acorde con las características de cada gemelo, creando un ritmo propio a cada uno de los gemelos y evitando la coincidencia perturbadora. Solución que permite disponer de cierto grado de intimidad con cada uno de ellos. Esta experiencia exclusiva con su madre los distingue y permite, a los gemelos, consolidar diferencias en el sentido de afianzar la tendencia al desarrollo de personalidades individuales. La preocupación que suele existir por la cantidad de leche que corresponda a cada gemelo es infundada. La naturaleza de la mujer responde al estimulo doble y permite, a los gemelos, una lactación equitativa.

Como sabemos tanto el bebé unitario como el múltiple o gemelar al nacer sufren cambios fundamentales, los gemelos también enfrentan solos este momento es cuando por primera vez se separan. Cuando nacen se rompen sus vínculos con la vida fetal, y se impone la necesidad de conectarse con el mundo real. Este contacto es impulsado por los padres, e instrumentado por la madre a traves un vinculo único capaz de ofrecer a los recién nacidos el alivio a sus tensiones intensificadas.

Cuando cada bebé restablece su contacto con la madre se genera en ellos un mecanismo de reconocimiento recíproco y de adecuación a la realidad externa. La descarga confusa de tensiones provocadas por el nacimiento, corte del cordón y separación del gemelo, encontrara alivio en el pecho de la madre y en el contacto con la madre entera. Nos referimos a la "madre" unida al padre, un padre permisivo que induce a los bebés a consolidar la relación amorosa con ella, no hay exclusiones, cada uno se regocija de esta unión.

La unión se completa cuando la madre brinda la posibilidad de mamar satisfaciendo las diferentes necesidades instintivas de los bebés, así es como el amamantamiento configura un poderoso modelo de relación amorosa.

La mayoría de los autores actuales esta de acuerdo que las características del desarrollo de los bebés, en sus primeros meses de vida, va a depender esencialmente de cómo la actitud, calidad y adecuación de las conductas de la madre cuando amamanta complacen o desengaña a sus bebés. Pero recordemos que es la reiteración y el predominio de una u otra conducta que, generalmente, determina las características buenas o malas del desarrollo, aquellas conductas de carácter circunstancial y aislado, difícilmente tendrán la misma influencia. El factor ambiental es favorable o desfavorable, de acuerdo con la disposición que predomine respecto a la lactación. En el caso de gemelos y múltiples, se percibe esta influencia del ambiente, porque esta acompañada de actitudes muy precisas que estimulan o desaniman a sus padres.

Tomando la lactación como modelo temprano de relación amorosa consideramos importante, que se valore la constancia de una actitud cariñosa, la permanencia de una conducta tranquila y adecuada, como un legado posible de los padres a las reales necesidades de su bebé.









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